Del 23 al 25 de agosto, casi 100 adolescentes y jóvenes llegados de Mendoza, Mar del Plata, San Francisco, Darregueira, Pergamino, Lugano, Morón, Merlo, Luján, Belgrano y Parque Patricios, se encontraron junto a 30 animadores para compartir la vida en la Villa Marista de Luján.

Elegimos el riesgo de gritar ¡Fraternidad!

A lo largo de tres días, distintas actividades les propusieron identificar señales de amor y recuerdos dolorosos en las historias de sus pueblos. Y los aproximaron un poco más a la historia de San Marcelino. Dejaron que él mismo les hablara de la realidad de su época, para profundizar en el modo en que la miraba y se insertaba en ella. 

A partir de la mirada de Marcelino, las y los adolescentes y jóvenes fueron invitados a contemplar sus realidades con ojos nuevos y a imaginar que es posible otro modo de ser y de estar en sus propios contextos. Y que jugarse por eso vale la pena. 

Celebraron también «los gritos de fraternidad» que ya se escuchan en sus lugares de origen y, al cierre del Encuentro, se comprometieron a llevar «fuegos nuevos» a sus comunidades y a gritar y contagiar ¡Fraternidad! por donde vayan, de la mano de Jesús y de María.