La primera reunión fue el 11 de octubre en Fraile Pintado y lo hicieron animados por el sueño de Marcelino, escuchando su llamado a “estar ahí”. Para, desde ese lugar, hacer presencia fraterna entre los jóvenes Montagne de sus contextos hoy.

Acompañados por Ramón y Analía, los jóvenes pusieron en marcha estos encuentros con el anhelo de ser, como los primeros hermanos en La Valla y L´Hermitage, brotes nuevos que lleven a otros adolescentes y jóvenes la certeza de que Jesús y María los aman, los están amando, a cada uno, a cada una, en su realidad, en su necesidad, en su potencialidad.

“Nos sentimos llamados a ser y promover comunidades comprometidas con su vitalidad….que cultiven una espiritualidad testimonial centrada en Cristo al modo de María, que vivan abiertas a la diversidad como riqueza y oportunidad…que cuiden e inspiren la vida y la vocación marista… QUE IMPULSEN EL ESPACIO Y EL PROTAGONISMO DE LOS JÓVENES CON SUS NUEVAS MIRADAS…”
Capítulo Provincial