Los días 23 y 24 de febrero veintiocho referentes del Área Vocacional Marista de Paraguay se encontraron en el Centro de Espiritualidad de Coronel Oviedo en dos jornadas de diálogo, interioridad y reflexión para conectarse con su propia vocación, personalmente y como Área, y disponerse a planificar un 2020 capaz de «conectar con la Vida» a todos los jóvenes y adultos que acompañan.

El sapukay es el grito de la sangre de mi pueblo,
que circula por las venas, que se acumula en el pecho
y que estalla en la garganta expresando un sentimiento.El sapukay no es un grito. ¡Es un hondo sentimiento!

El Área Vocacional marista Zona Paraguay empezó a caminar el 2020 discerniendo y escuchando el grito (sapukay) de su vocación. Participaron los Referentes de Mundo Juvenil, Pastoral Vocacional, Laicado, Patrimonio y el Grupo Musical «Animare», nacido en el Mundo Juvenil.

Fueron dos días elegidos para celebrar el inicio del año en la pequeña comunidad que conforman y pensar juntos los propios sueños para sus vidas y para su misión transformándolos en un sueño común, animándose unos a otros y poniéndolos en Dios. 

Así, desde esa vitalidad que los inspira y desde esa comunión, se dispusieron a elaborar la planificación que orientará todas sus acciones. 

Durante el primer día, motivados por una polka del Grupo Tierra Adentro llamada SAPUKAY, que significa GRITO, los referentes de los Equipos se preguntaron cuál es su propio grito, aquello a lo que quieren dar énfasis este año en sus vidas, sus familias, su Área y su Equipo, su comunidad.

Reflexionando que el grito, a diferencia de la exclamación de susto, involuntaria, viene de nuestras entrañas y expresa una convicción (gritamos aquello de lo que estamos convencidos), exploraron interiormente cuál es el sapukay que quieren hacer llegar a los demás. Así, el sapukay personal se convirtió en energía que permitió delinear el sueño de cada Equipo y el del Área Vocación para ‘animar’ a los destinatarios de su misión a CONECTAR CON LA VIDA DESDE LA VOCACIÓN.

Al término de la jornada, los gritos y el Grito se hicieron ofrenda en la Celebración Eucarística, en la Mesa del Altar. 

El segundo día, inspirados en el espíritu del día anterior, los referentes lo dedicaron a abordar por equipos y en conjunto la planificación, y también el presupuesto y el Calendario Anual.