Del 25 de enero al 1 de febrero, 120 niñas y niños compartieron un año más de encuentro, juegos, diversión y aprendizajes en un clima de amorosa contención y cuidado.

Las animadoras del Centro Nazaret, uno de cuyos objetivos es nutrir cada día una pequeña red de defensa y promoción de los derechos de los NNAyJ que llegan a él y se integran a sus actividades, celebran que tantas niñas y niños hayan podido jugar, no solo por diversión y esparcimiento sino porque mediante el juego se construyen lazos afectivos y se adquieren habilidades para toda la vida.

De ese modo, el espacio de la Colonia que promueve el CEC también procura ayudar a crecer con igualdad de oportunidades a «los pibes y las pibas» de los barrios El Quinto, El Ceibo y Playita Elías a los que asisten, cooperando al mismo tiempo con sus familiares.

Con el corazón agradecido por cada uno que lo hizo posible, decimos gracias…

A los 120 pibes y pibas que nos alegran los días, que nos regalan su frescura, su asombro, su alegría y nos recuerdan, una vez más, que la infancia es tierra sagrada de infinitos aprendizajes.

A las familias que cada año vuelven a confiarnos sus hijos para que podamos crecer juntos.

A las y los adolescentes y jóvenes que brindan de su tiempo, su ternura, su creatividad para que todo sea una fiesta.

A todos los que dieron su tiempo y sus manos para preparar la comida, atender a los chicos y hacer de esta una experiencia inolvidable.

A la Pastoral Juvenil Marista del Colegio Nuestra Sra. de Luján por seguir tejiendo puentes que nos ayudan a construir el mundo que soñamos. 

Esta experiencia nos llena el corazón, ensancha nuestra mirada y conciencia, nutre nuestra espiritualidad y nos pone al servicio de la vida de las pibas y los pibes, viviendo con todo nuestro ser el sueño de «Champa».