14 de marzo de 2020. Sábado. Reza el adagio popular: “el hombre propone. Dios dispone. Y las circunstancias descomponen”. Esto es lo que hemos vivido, la comunidad marista de Rosario, en el día de hoy. El calor agobiante que hemos tenido estas dos últimas semanas en Rosario nos animó a preparar la fiesta de la renovación de los votos, por un año, en nuestra congregación, de los hermanos Víctor Carrasco y Pablo Rifarachi, al aire libre, en el patio de la Escuela. Todo estaba previsto. Hasta el mínimo detalle. Habíamos ido a la escuela a las 10 de la noche para constatar que las luminarias que, con tanto cariño habían instalado los hermanos Víctor y Ángel en el patio, le daban vida en horas nocturnas.

El sábado 14, día señalado para la fiesta, amaneció con un pronóstico inquietante: “Tormentas aisladas toda la jornada”. Decisión drástica en horas tempranas de la mañana. La celebración de la renovación de votos la realizaremos en el comedor de la escuela y la fiesta, si el tiempo lo permite, en el patio.

Decisión, por cierto, acertada. Hemos tenido tormentas intermitentes toda la jornada. La comunidad en pleno, acompañada de Yenina Toñánez y algunos jóvenes de los movimientos juveniles de la escuela hemos dedicado parte de la mañana y de la tarde a preparar el ambiente celebrativo. 

La celebración, presidida por el párroco de “Nuestra Señora de Salud”, Padre Darío Lambertucci, ha sido sencilla, como todo lo marista, pero vivida con intensidad por los participantes. Para la mayoría de ellos era la primera vez que participaban de una ceremonia de renovación de votos religiosos. El coro de la parroquia creó el clima adecuado para nuestra oración personal.

A causa de la pandemia del coronavirus, el hermano Raúl, Provincial, recién llegado de Roma y en cuarentena en Aguas Verdes, no ha podido participar. Le ha tocado al hermano Horacio Magaldi recibir los votos de los dos hermanos como delegado del hermano Ernesto Sánchez, Superior General.

Los hermanos Víctor y Pablo, un tanto emocionados, antes de pronunciar la fórmula de la renovación de los votos, han compartido sus vivencias y el por qué estaban animados a seguir a Jesús (casto, pobre y obediente) como hermanitos de María. 

El celebrante aprovechó la presencia de los jóvenes para reflexionar sobre el querer de Dios para cada uno de nosotros. Preguntándoles a los hermanos cómo descubrieron ellos que Jesús les invitaba a seguirle como hermanos maristas.

La fiesta ha continuado en el patio, ya que la lluvia nos dio un respiro.

El lunes, a las 8 horas, los niños de la escuela tienen que desayunar en el comedor que nosotros hemos transformado en sala celebrativa. Así que entre todos los que habíamos participado de la fiesta dispusimos de nuevo el comedor como “comedor”. Y aquí no ha pasado nada. Vaya si había pasado. Nuestros dos hermanos Víctor y Pablo habían firmado, en nuestra presencia, que se sentían llamados a seguir a Jesús como hermanitos de María y habían contestado, como Samuel, “Aquí estoy Señor”.

“Te doy gracias Señor por tu amor. No abandones la obra de tus manos”