Pleno de aprendizajes en diversidad, sabiduría y espiritualidad estuvo el primer Voluntariado Marista 2020 en Jujuy. Analía Perret y la comunidad nos enriquecen con la memoria de su vitalidad.

“Del 17 al 27 de enero de este año, los voluntarios de Nueva Pompeya, Chaco, vivimos el Voluntariado Marista en Jujuy. Nos recibieron generosamente las comunidades del Barrio San Lorenzo, Fraile Pintado y Calilegua.

Agradecemos los aportes, acogida y presencia fraterna de los Hermanos Juan, Mario y Marcelino, de la comunidad de Libertador Gral. San Martín, los Hnos. Arturo y Guillermo ,  el alojamiento en el campo de deportes de la ETHA y al Equipo de cocina –animado por Dora, Vero y Claudia– que nos mimó con comidas riquísimas ¡y pancito para las meriendas!

Fue un voluntariado profundamente intercultural, pleno de aprendizajes en diversidad, sabiduría y espiritualidad porque participaron jóvenes del pueblo originario wichí de Nueva Pompeya, que pudieron encontrarse con jóvenes del pueblo originario guaraní de Calilegua y Barrio San Lorenzo. 

Nos acompañó el Hermano Mario, del pueblo guaraní de Paraguay, jóvenes descendientes del pueblo aymará y un educadora laica de la Congregación de las Hijas de Jesús de Brasil junto a voluntarios y voluntarias de San Francisco, Buenos Aires, Rosario, Ldor. Gral.San Martín, Calilegua y Fraile Pintado.

La organización del Voluntariado, con referentes de las distintas presencias maristas del Barrio (Biblioteca, Fraternidades, Apoyo Escolar, Catequesis, Club, Grupo de Jóvenes), de la comunidad de Hermanos  y de la comunidad de jóvenes de Fraile Pintado, supuso la disponibilidad generosa de cada uno para construir las propuestas para esos días poniendo el corazón en cada voluntario que llegaría y en los niños, jóvenes y familias con quienes compartiríamos.

Fue animadamente intergeneracional, con voluntarias y voluntarios que iban desde los 18 hasta los 70 años compartiendo comunitariamente. Y en vida y misión compartidas: laicas, laicos, familias y hermanos maristas, siendo presencia amorosa como discípulos de Jesús, al estilo de María, entre niños, niñas, jóvenes y familias: los Montagne de hoy.

Deye, quien en su casa recibió a muchas voluntarias y es la artista de la comunidad y del mundo (es escritora y pintora) nos animó con “palabras de vida” en uno de los momentos de interioridad, invitándonos a pasar los acontecimientos del día por el corazón. Y Mariana, coordinadora del CEC,  nos animó en la oración.

En este Voluntariado celebramos la Casa común y el Buen Vivir recorriendo el sendero guaraní del parque nacional Calilegua, encontrándonos con la naturaleza, la mitología de las yungas y abriéndonos a la cosmovisión de los pueblos originarios al dejarnos abrazar por la Pacha Mama.

Fue muy fuerte la vivencia comunitaria no sólo entre los que participamos de la experiencia sino también con distintos referentes locales, donde la compartida desde sus saberes y dones puestos al servicio cotidianamente en la obra marista despertó preguntas, confirmó intuiciones, abrió al asombro. Fue la vida de cada uno tocando la nuestra. El espíritu latiendo intensamente.

Y el servicio creativo, amoroso  y comprometido de los voluntarios y voluntarias fue testimonio de sus vivencias profundas en la preparación de las recreaciones y animaciones por las tardes, en la entrega intensa cada mañana,  en el disfrute de la peña, de los momentos libres con la música de la guitarra, el saxo, la flauta traversa, los juegos para refrescarse ante los 45 grados, el rezar el paso de Dios por el día/por la vida con el Evangelio, el recibir la visita de los jóvenes y de la Fraternidad, la despedida de la comunidad y el Credo del voluntariado.

Del acompañamiento después de este tiempo transcurrido, los voluntarios y voluntarias, en cuarentena o trabajando en las primeras necesidades o sirviendo voluntariamente en su comunidad, nos confirman  la trascendencia de lo vivido y el agradecimiento a la gran familia marista por esta oportunidad para desplegar, descubrir y profundizar su vocación en sus proyectos de vida.”

Analía Perret,
Con el aporte de cada voluntario y voluntaria y de toda la Comunidad Marista de Jujuy, bajo la Cruz del Sur.