Nos llegan noticias de que laicas, laicos y hermanos están “poniendo el cuerpo”, ayudando, trabajando, por la ética que los impulsa en su rol laboral y por la gratuidad en la entrega cotidiana voluntaria. 

Ellos nos cuentan que se sienten sostenidos por los que se quedan en casa cuidándose en «el Ubuntu» y acompañan con la oración; por los que siguen trabajando a distancia entretejiendo esperanza con el hoy y el mañana, construyendo conciencia colectiva con las comunicaciones… todos… movilizados en el espíritu de amor, la solidaridad y fraternidad.

Nuestras comunidades son tierra sagrada y la vocación se despliega entre los más vulnerados de esta crisis.

Porque Jesús trajo vida en abundancia para todos… Porque para Marcelino hay que ir más allá de las fronteras. Y porque nos toca a nosotros vivir este tiempo de crisis por pandemia mundial –la última fue hace 80 años–, constatamos que hay mucho por agradecer y hay muchos a los que agradecer en este tiempo: a quienes están garantizando la comida en los comedores de las escuelas y comedores comunitarios; a quienes son personal de la salud; a quienes están en los comercios, a quienes están recorriendo las calles; a quienes comparten pan y mate cocido o comidas  porque en el barrio o comunidad la mayoría de los trabajadores están desocupados o subocupados o trabajan en la calle, al día, o viven de la artesanía que hoy no pueden vender . 

Ellos están entre nosotros y son parte de nuestra familia, de nuestros vecinos y amigos, de nuestras comunidades maristas.

Jesús reinó desde la fragilidad de la carne, desde el riesgo de la cercanía, atestiguando que el verdadero poder es el servicio. (Hugo Mujica)

Los invitamos a leer este texto del Evangelio y a profundizarlo desde la memoria agradecida, para la buena noticia hoy:

1-Leemos Romanos 16, 1-6

2-Observamos la forma en que San Pablo agradece a cada persona en particular su colaboración en la misión de la Iglesia. Los nombra y expresa el aporte significativo de cada uno. 

3-Imaginemos que San Pablo está escribiéndonos… ¿Qué diría a cada una de estas personas de nuestra comunidad que están sirviendo? ¿Qué diría de su aporte a la misión en este tiempo?

4-Escribimos esa carta nombrando a estos cuidadores de la vida que están en la “intemperie” y narramos cuál es su misión.

Les pedimos nos envíen esas cartas a 
mlinares@maristascruzdelsur 
o por whatsapp al 11-32333741

y que también hagan circular esa carta por la misma comunidad.

“Busquemos siempre maneras sencillas y profundas de decirnos «gracias» en nuestras comunidades. Y en el Evangelio podemos encontrar esas maneras.” 
(Encuentro de comunidades eclesiales de base, P. Orlando Yorio)