Estos tiempos, afectados por el COVID-19, nos regalan la oportunidad de vivir una Ética del Cuidado y corresponsabilidad encarnada en nuestras obras, con la conciencia que al cuidarnos estamos cuidando al otro. Frente a la contingencia los Centros Educativos Comunitarios Maristas han salido con prisa, al estilo de María, para ESTAR, ACOMPAÑAR Y CUIDAR de manera significativa en las diferentes localidades de Argentina, Uruguay y Paraguay.

A través de la presencia, en territorio y de manera virtual, los CECs están en comunicación permanente con niños, niñas, adolescentes y sus familias. Por medio de las diferentes plataformas, acercan propuestas lúdicas, de apoyo educativo, reflexiones e informaciones sobre servicios y prevención buscando sostener los vínculos de manera creativa, cercana y cálida.

Una tarea vital y urgente de este tiempo es la asistencia alimentaria y en materia de higiene. Los Centros están brindando bolsones de mercadería, viandas, y articulando con los organismos estatales que lo hacen para fortalecer la red en los barrios y las llegadas a las familias.

Con las medidas del aislamiento social, se sigue acompañando de cerca a aquellos niños, niñas y adolescentes que están atravesando situaciones donde sus derechos han sido vulnerados.

Agradecemos la noble tarea que están desempeñando en cada lugar, haciendo experiencia vívida de la solidaridad, con la determinación firme y perseverante de trabajar por el bien común, donde todos somos de verdad responsables de todos.

En las redes sociales de cada Centro podemos ser testigos de las diferentes iniciativas para estar más cerca de quienes más lo necesitan, con el compromiso de ser comunidades vitales, y más aún, en tiempos de pandemia.

En esta oportunidad, les compartimos la experiencia del CEC San Marcelino Champagnat de Tigre, a través de las palabras de su equipo de Coordinación:

En este tiempo complejo, que estamos atravesando a nivel mundial, donde muchos espacios deben permanecer cerrados, nosotras “abrimos una puerta”, para acompañar y acompañarnos en estos días junto con la comunidad de Los Tábanos, para que la misión que nos une siga siendo la protagonista del sueño de Marcelino. ¿Cómo? Seguimos acercándonos a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, a las familias, mediante las redes sociales, creamos grupos de WhatsApp, para resolver y acompañar las tareas escolares como también para contarnos cómo estamos llevando esta cuarentena, el lazo que nos une nos da la confianza para acercarnos hasta sus hogares, llevar alimentos, esta presencia de metro y medio para saber cómo están y compartir un ratito de charla, nos sigue alimentando la esperanza de que mientras pasamos por esta cuarentena, estamos acompañándonos y trabajando para que las imágenes que nos muestran parte de nuestro camino recorrido, que ahora nos dan nostalgia, sean el motor para que en algún momento, cuando esto pase, vuelvan a convertirse en una nueva realidad.

Abrazo Fraterno

Raquel Pérez – Sandra Monzón
Equipo de Coordinación – CEC San Marcelino Champagnat de Tigre, Buenos Aires, Argentina.