Día a día nos encontramos con historias que nos inspiran y renuevan la esperanza. Los jóvenes de la Comunidad de Fraile Pintado, en Jujuy, nos enseñan que la Misión Marista continúa aún en estos tiempos.

Los jóvenes de la comunidad marista de Fraile Pintado viven su misión realizando servicios solidarios, animando convivencias en las escuelas públicas, utilizando el juego como forma de llevar alegría y contención a niños y niñas del barrio. Hoy la realidad les impide concretar estas tareas debido a los cuidados por la pandemia. Pero lejos de desanimarse, encontraron la forma de seguir adelante. “Vimos que en lugares donde la gente va a caminar, hacer ejercicio y los niños van a jugar estaba lleno de basura. Era indigno para el derecho a jugar saludablemente. Y vimos que en tiempos de celebración de la Pacha Mama, la madre tierra estaba muy maltratada en todo este terreno público. Así que buscamos bolsas, juntamos basura, limpiamos y dividimos para que junten los cartoneros lo que necesitaban”.

Una vez realizado este servicio a la comunidad se encontraron con el agradecimiento y las felicitaciones de los vecinos de la zona. Un verdadero ejemplo de que la Misión Marista tiene muchas formas de concretarse, aún en tiempos de pandemia.

“Los jóvenes son nuestros cómplices para animar la Laudato sí, para la esperanza en la vida de la madre tierra.” Papa Francisco”