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Una herida provocada por un balazo apagó la vida de Soledad Gómez, alumna de sexto grado de la escuela primaria Marcelino Champagnat.

"No nos queda otra que mantener la esperanza para seguir adelante"Lo dijo Ana Landriel, directora de la escuela Marcelino Champagnat, donde Soledad cursaba 6º grado. Un duro cuadro de un barrio marginado.

Soledad Gómez tenía 13 años y ayer tendría que haber ido a la escuela. La adolescente cursaba 6º grado en la escuela primaria Marcelino Champagnat. Pero en los últimos minutos de la noche del jueves la herida provocada por un balazo en la espalda apagó su corta vida. El parte de la Fiscalía Regional indica que minutos antes de la medianoche, dos personas pasaron por Lima al 2700 y abrieron fuego hacia el lugar donde había un grupo de chicos. Soledad estaba con dos amigos, una nena de 13 que recibió un disparo en el rostro y un pibe de 14 herido en la zona lumbar. Ayer el barrio amaneció en shock y la escuela a la que concurría Soledad, tras recibir a los chicos del barrio en el comedor para el desayuno y realizar el acto por el aniversario de la Guerra de Malvinas, desobligó a los alumnos en señal de duelo.

"Me enteré cuando llegué a la escuela esta mañana y la verdad que fue muy doloroso. Se me llenaron los ojos de lágrimas", dijo Ana Landriel, directora de la escuela Marcelino Champagnat, de la comunidad marista de Rosario. Una familiar de la chica fue a la institución, ubicada a unos cien metros de donde la mataron, a contar lo que había pasado. Tal como afirmó la directora, para las maestras que trabajan en la escuela, escuchar ese relato de lo ocurrido "fue como un baldazo de agua fría, fue muy impactante". Un hermanito de Soledad está en 4º grado del colegio.

La docente contó a La Capital que un grupo de madres se acercó por la mañana, preocupadas y angustiadas por lo ocurrido. Y que les pidieron también que hablen con el municipio para que se mejore la iluminación en esa cuadra, que de noche queda en penumbras. "Se comprometieron a hacerlo. El problema es que después alguien vuelve a romper los focos cuando quieren hacer algo", agregó.

 

"Esto que pasó es común"

Landriel advirtió que "el barrio está con mucho miedo por los tiros", pero aclaró: "Esto que pasó es común. A lo mejor otras veces no hay muertes, pero es común. El barrio está complicado por la cantidad de búnkers que andan dando vueltas y hay chicos que sabemos que son soldaditos" cuando salen de la escuela.

¿Cómo llevar a cabo la tarea educativa del día a día cuando suceden estos casos? Para la directora de la primaria "no queda otra que sostener la esperanza. Creemos que se puede cambiar. De lo que pasó hablamos con los chicos apenas entraron, cuando les servimos la leche. Y como tocamos el tema de Malvinas, hablamos de la lucha contra el narcotráfico y de los territorios que quieren agarrar, donde a veces quedan inocentes en el medio, como en este caso".

Por eso, en el diálogo cotidiano con los chicos, les piden siempre que se cuiden, "aunque eso no quita que a las tres de la tarde te pase algo". Y agregó: "Hablamos mucho y tratamos de traer los temas a la escuela para que lo que pasa en las aulas no sea algo apartado de la vida de los chicos. Pero con un mensaje de esperanza, porque creemos que se puede modificar y que estos chicos pueden transformar su barrio para mejor. Sino tenemos que cerrar la puerta e irnos".

A media mañana, los docentes de Soledad fueron a la casa de la nena. No había ningún familiar, pero al menos pudieron hablar con los vecinos de la adolescente. "Todos están muy angustiados, los chicos lloraban y estaban con mucha tristeza, porque (Soledad y los dos heridos) son sus amiguitos. Y esas cosas son muy fuertes para una criatura", dijo Landriel.

 

Bronca y rebeldía

De sala de 2 años a 7º grado, a la Escuela Champagnat asisten unos 450 alumnos. A ellos se les suman 210 que van a la secundaria. "Estamos con una mezcla de bronca, rebeldía y ganas de combatir la realidad, porque lamentablemente la violencia y la muerte se naturalizó en el barrio. Y desde la escuela tenemos el desafío de transformar esa muerte en proyecto de vida", reflexionó Roberto Fleba, director del secundario de la escuela de los maristas.

"Sabemos que la institución cumple una función social muy importante, pero tenemos nuestros límites. La idea es reconstruir desde el dolor proyectos de vida con alegría y esperanza", agregó el educador.

Dijo que, por el testimonio de los familiares de alumnos, entre las siete y las ocho de la noche los vecinos del barrio "se tienen que esconder en sus casas porque suele haber tiroteos". Y que ahora están preocupados porque en invierno oscurece más temprano: "La escuela es muy permeable —agrega— y estamos todos en un clima de bronca y miedo, pero con ganas de cambiar la realidad con los proyectos de oficios e inclusivos como el Nueva Oportunidad, y programas de recreación y deportes. Construimos desde el territorio, porque sabemos que está brava la situación y no queremos que esto nos baje los brazos y nos corte los sueños. Para nosotros lo de Soledad es un desafío para redoblar la apuesta".

El año pasado, cuando la escuela cumplió 25 años, la directora Ana Landriel destacó a la Champagnat como "una escuela abierta a la comunidad, donde se piensa en el derecho que tienen a ser niños, porque fuera de la escuela muchos de nuestros alumnos no son niños". Soledad tenía 13 años y a fin de mes iba a cumplir 14.

www.lacapital.com.ar
Sábado 06 de Abril de 2019

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